¿Lucha? si esto no es una guerra

Lucha: Esfuerzo grande y continuado que realiza una persona para conseguir un fin.

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“¿Por qué lucha si esto no es una guerra?”, me preguntaron durante la comida.

Todo depende del cristal con que se mire y obviamente la vida, circunstancias, formas de vida, o conocimiento en general, todos tenemos un significado para cada cosa.

En mi concepto, todo va relacionado con el esfuerzo, con la perseverancia y con el fin. Por ejemplo hoy, mis hermanas tuvieron un conato de pleito, y lo vi como pleito porque poco sucede.

La más grande externó su punto de vista y, extremista como es ella, indicó a mi hermana menor que “haz lo que quieras que cuando vengas a pedir ayuda no la tendrás de mi parte”.

En ese momento no supe si reír, llorar, o levantarme y agarrarlas a las dos y darles una buena nalgada; debo indicar que aunque soy la de en medio no se en que momento se me atribuyó o solita me puse el papel de matriarca.

Pero las dejé, el episodio lejos de parecerme aterrador, como fue nuevo dejé que se explayaran y al final les indique que no harías pleito de algo que no lo era, y las conminé a respetar las decisiones de la otra.

Mi hermana mayor cual salerosa es, abrió los ojos cuando la menor se fue con el nudo en la garganta. La menor, cuando fui a buscarla, mostró esa actitud de “quiero mi independencia, no soy una niña”, reclamando claramente su autonomía, su libertad y su madurez.

A ambas les pedí que fueran a buscar a la otra y se abrazaran, ambas por separado en su momento hicieron mueca y dijeron que estaban a la misma distancia… fue imposible no controlar la lágrima “remy” que brotó de uno de mis bellos ojos, pero respiré profundo y me tranquilicé.

Me fui al lugar donde estaba antes y la presencia de una amiga de la infancia salvó mi estado, regresándome la alegría que traía ¡Bendita sea!

Luego de unos minutos regresó la mayor, tan salerosa como ella es, y me dijo “ya hermana ya le dije que la perdonaba”, mis ojos se abrieron grandes, pero sólo ella tiene esas respuestas tan alejadas de vanidades, ella se divierte. La pequeña se quedó en su casa, y le di su espacio.

Por mucho tiempo viví luchando y realmente luchando por ver a mi familia feliz, que nada les pasara, vaya, si hubiera podido meterlos a una burbuja de cristal para que ni el sol los quemara ¡lo hubiera hecho! Me empeciné en proveerlos de lo necesario aun a pesar de mis propias necesidades… lo único que logré es una gran pedrada en la cara cuando reconocí que ni se iban a quedar en la burbuja, ni me necesitaban, ni esperaban nada de mí.

Fue difícil, tan difícil, que ahora si la lucha interna me comía, me enojaba, me entristecía.. “no soy necesaria, no me ocupan, pueden vivir sin mí”, me repetía a cada instante.

Ese fue el punto de partida para reconocer a mi familia tan distinta, tan responsable en afrontar sus necesidades y salir de ellas; sus luchas siguen siendo mías pero ya no como el soldado que carga su fusil, sino como el remanso, el sitio al cual llegar y descansar al terminar su batalla.

Hay luchas que ni ganadas coronan, y en ocasiones, es en la pérdida donde está la verdadera enseñanza. Luchadora, luchona o como sea, el esfuerzo al máximo cansa y el mínimo rinde.

En fin… quien se jacte de luchona no compite, no obliga, no exige a otros… solo aprende para sí y lleva conocimiento a quien lo desea.

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