Negrita salerosa de belleza exótica

Negrita salerosa de belleza exótica:

Todas las noches me duermo pidiéndole a Dios entendimiento para poder empatizar contigo, pasa saber lo que sientes y no decirte que estés bien, que te alivianes, que sonrías o te arregles , sin saber a ciencia cierta lo que te pasa.

Le pido que me haga comprender tus cambios de ánimo, tu cansancio, tus tristezas, llantos y enojos.

Le pido que me dé una muestra en mi cerebro o mi cuerpo que me ponga como tu igual, porque de verdad que ya no quiero abrumarte, no quiero exigirte, ni mucho menos sonar como siempre “como la regañona” de la familia que quiere que todos estemos bien.

Hasta ayer no entendía que Dios me da diariamente la oportunidad de estar contigo y acompañarte en cada paso, y que si bien, no siento lo que tu sientes y no tengo lo que tu tienes, me mantengo fuerte para ti y es porque eso es lo que él quiere para ti y para mi.

Sin embargo anoche soñé que tenía cáncer, lo vi por dentro, vi su color, su forma, y por primera vez en ese sueño alcancé a sentir quizá un poco de lo que tu pasas.

No miento, tuve un miedo terrible, sentí que mi mundo se desmoronaba; me vi de pronto sola, abatida y derrumbada; supe que lo que había hecho a lo largo de mi vida de pronto se esfumaba, sin embargo había algo que no se iba, nuestra familia, la cual estaba ahí para mí, así como estamos hoy contigo.

También vi que eso no era suficiente, ¡quería estar sana y seguir mi vida de siempre!, pero sabía que no era posible y al igual que aquel día en supimos la noticia contigo, algo me hizo pensar que no todo estaba perdido, el camino sabíamos sería largo pero el chiste era caminar.

Cuando desperté supe que era un sueño, me culpé por respirar profundamente y agradecer por mí, y de pronto de nuevo a pesar de eso no supe qué más hacer para lograr verte con tu sonrisa con esa boca chuequita que diosito te mandó.

Sabes que si pudiera invertir papeles lo haría, siempre he dicho que de todos soy la que menos tiene que dejar, no tengo hijos, no tengo una familia primaria sólida, y aunque los tengo a ustedes, este sentimiento de soledad no se aleja nunca.

En este momento le vuelvo a pedir a Dios que me de entendimiento para comprender la vida, para no huir de ella, para tomar tu ejemplo y verte como eres, como eres en este preciso momento.

Te amo, y sabes que quiero, que deseo e imploro lo mejor para ti, que me dejes ayudarte, que me dejes estar unos momentos tranquilas, sin el tedio de la casa, sin el estrés de los gritos de los niños y de los adultos que no hacen caso.

Quiero ayudarte más pero no se cómo, y me frustra, y me desanima, pero sé y sabes que a pesar de todo eso ahí estaré contigo siempre, hasta que tu me dejes, o me mandes salerosamente a la chingada como solo tú sabes.

Eres mi mas grande enseñanza, eres mi más grande ejemplo, y eres quien a diario me impulsa a seguir, a pesar de lo temerosa y cobarde que he sido por mucho tiempo.

Te amo, y este lapso sé que no lo esperabas, pero quiero que ahora tu sientas lo que yo siento, y me ayudes a entender y me des esa fuerza y temple increíble que Dios te ha dado para compartirnos.